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Una gran batalla.

Hay pequeñas y grandes batallas; no me refiero a conflictos bélicos, sino a luchas en pos de un objetivo, grande o pequeño, que involucra a muchas, a pocas personas, a un logro concreto, o simplemente a una persona: uno mismo.

Como no escribo poemas ni comento noticias, en fin, como éste no es un blog temático, expongo lo que se me va ocurriendo... y por ahí asoman, sin querer, cosas personales. Puedo no ser tan transparente como otros bloggers, pero sí, asoman esas cosas.

Hace días, aunque bien podría decir hace años, libro una batalla muy dura, que parece casi perdida. El enemigo no está claramente identificado, lo cual le agrega un grado importante de dificultad. Tiene que ver con algunos defectos míos, que no he logrado mantener a raya.

Algo que puedo decir aquí es que uno de esos defectos es decir: "a partir de ahora, haré tal cosa"; y ese objetivo o meta queda ahí, formulado y muerto en la tierra de los buenos propósitos.

¿Desaliento? sí, claramente. Pero como bien decía en el post anterior, aún estoy viva, y tengo que recordarlo, o perder la batalla.

Este es mi último post en blogia. A partir de la próxima semana, retomo Letras Pinceladas 2.0 (casi tres meses desde que lo dejé tirado, muestra de mi descuido).

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Aún estoy viva.

Cuando creo que me he dejado llevar por el tráfago de lo cotidiano, cuando suelto una lágrima o pateo una piedra por mis pequeños-grandes problemas, cuando estoy mirándome el ombligo más que nunca, las noticias se encargan de mostrarme que:

- Hace unos días, en mi comuna, una joven de 26 años fue asesinada por quienes le robaron el dinero que portaba para pagar unos sueldos.
- En nuestro país han aumentado considerablemente los robos con violencia en los hogares.
- El acto cultural organizado por la CUT para el Día del Trabajador terminó empañado por violentos actos encabezados por “Los Sospechosos de Siempre”.

Y ayer, de vuelta a casa, pasé frente al Metro San Joaquín, donde hace pocos minutos habían asaltado un camión Prosegur, hubo una balacera, y un herido grave.

¿Y qué me ocurre?: me asombra, me duele, hasta me da rabia (aunque poco saco con ello), y concluyo: mientras no me sea indiferente, aún estoy viva.

Esto me hace recordar una canción que me gusta mucho, de León Gieco:

Sólo le pido a Dios
Que el dolor no me sea indiferente,
Que la reseca Muerta no me encuentre
Vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.

Sólo le pido a Dios
Que lo injusto no me sea indiferente,
Que no me abofeteen la otra mejilla
Después que una garra me araño esta suerte.

Sólo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente,
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente.

Sólo le pido a Dios
Que el engaño no me sea indiferente
Si un traidor puede más que unos cuantos,
Que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

Sólo le pido a Dios
Que el futuro no me sea indiferente,
Desahuciado está el que tiene que marchar
A vivir una cultura diferente.

¿Blogeo o Blogueo?

O.K, el término blogger es inglés, pero al “españolizarlo” y convertirlo en verbo, ¿en qué quedamos?. Recuérdese que la g seguida de la e da como resultado un sonido fuerte (o sea, sonaría “blojeo”) Duda gramatical, no más.

A propósito del bloguear, en Atina Chile se está convocando a una suerte de diplomado, según entiendo sobre el blog y sus alcances: Programa de Entrenamiento "Construcción y Proyección de Identidad Por Medio del Blogeo". Suena interesante, pero es caro, y además innecesario para quienes simplemente se desahogan o escriben su blog por puro placer. Claro que el poder de la palabra, en el que yo creo firmemente, hace que esta explosión de blogs (40.000 al día, leí por ahí) pueda tener alcances que ni siquiera imaginamos, y de ahí la creación de un programa como el señalado; además, se sabe que Fernando Flores es un hombre con visión...

De esto y de aquello.

Me molesté profundamente con el clima por el chaparrón que cayó sobre mí (bueno, no sólo sobre mí), sin avisar. Una cosa distinta es caminar voluntaria y pausadamente bajo una fina lluvia, que correr bajo un aguacero buscando refugio... rumbo a una clase más encima.

Pero afortunadamente, la lluvia duró poco (nada contra la lluvia, quiero que llueva, Santiago necesita limpieza gratuita, ya que, para variar, comenzaron las alertas ambientales otra vez) y me permitió volver a casa sin contratiempos. Y una extraña fuerza me tiene aquí, escribiendo (¿por qué extraña? pues porque es un ímpetu que me sería sumamente útil para otras áreas de mi vida).

Los bloggers están (estamos) siendo considerados como un fenómeno, por su explosivo aumento y la cantidad de bitácoras que se crean día a día. El Mercurio ha publicado ya varias notas sobre el tema, Rafael Cavada en su última columna reflexionó sobre esto también, en nuestro país van cundiendo los blogs tecnológicos y periodísticos (qué decir de los personales), pero los políticos aún no caen en cuenta. A ver, para las municipales, sólo unos pocos (Orrego, Schaulson, un candidato a concejal de Las Condes... este... no sé quién más), y actualmente, Fernando Flores, cuyo blog abarca temas diversos, no “política dura”. Bueno, cuando sea candidata a concejal (yaaaa), y si este medio de comunicación (me atrevería a decir que los blogs ya han alcanzado dicha categoría) subsiste, como lo creo, obviamente tendré mi bitácora. Los candidatos presidenciales se limitan a las páginas web:
- Alvear
- Bachelet
- Lavín
- Juntos Podemos (dejo este link en subsidio, ya que Tomás Moulian no tiene página, además que él va por el P.C y el candidato de "Podemos" no se ha definido aún, creo).

A propósito de aquello, el primer debate entre las “Chicas Superpoderosas” se acerca... si la memoria no me falla, los debates televisados (al menos los nuestros, los chilenos) son tremendamente estirados y fomes, pero al menos nos dan la oportunidad de evaluar por nosotros mismos a quienes allí exponen sus ideas y permitirán escuchar las distintas propuestas, ya que tanto se ha criticado la falta de contenidos. Crítica un poco estéril, ya que el grueso de la gente que vota lo hace sin hacer un análisis de las propuestas, sino por “tincada”, simpatía o afinidad política (o sea, no digamos que Frei Ruiz-Tagle era un gran candidato, pero frente a la alternativa de derecha, era lo que había no más), o carisma del candidato (a). Yo me incluyo en esto, aunque en las últimas elecciones he procurado votar un poco más informada...

Si de mí dependiera, adheriría a la campaña de apagado de televisores mencionada por Petra, (a modo de ejercitar mi debilitada voluntad) pero como no vivo sola, inevitablemente terminaría escuchando por último el sonido de la cajita semi-idiota (al decirle “idiota” sonaría como que yo la desprecio totalmente, y pues... no es así).

Autocorrección y dato.

Hasta los aviones se caen... bueno, el Quijote cumple 400 AÑOS desde su publicación, no 500, como señalé en mi post anterior. Página oficial del IV Centenario, por si desean verla.

Y el dato: otra actividad a propósito del día del libro. Este viernes se obsequiarán ejemplares de cuentos seleccionados del Santiago en 100 palabras. Detalles.

El Ingenioso Hidalgo cabalga en Santiago.

El Ingenioso Hidalgo cabalga en Santiago.

Hay una Feria del Libro en Plaza de Armas, hasta el domingo; y desde este sábado actividades especiales en la Biblioteca Nacional... uds. saben, se celebra el Día del Libro el 23 del presente:

"El origen de esta celebración se debe a que el 23 de abril se conmemora el fallecimiento de tres escritores: el español Miguel de Cervantes y Saavedra, el inglés William Shakespeare y del cronista Garcilaso de la Vega (el Inca), todos ocurridos en 1616. De esta forma, la Unesco en 1995, aprobó proclamar el 23 de abril de cada año el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor." ( Icarito aún cumple)

Como además se cumplen 500 años del Quijote, le pondrán "más color", lo que está muy bien. Mi casi-tocaya Nadine escribió sobre el tema hace un par de días, ya que en España la festividad es en grande, y es costumbre quelas novias regalen un libro a sus chavales, y éstos una rosa a ellas (yo prefiero un libro, en todo caso...).

Yo, haciendo un paréntesis en mi habitual lectura de ficción, debido al estudio :( .

El título se debe a algo que en realidad ocurrió: para inaugurar las actividades culturales en torno al libro y al Quijote, el Hidalgo y su escudero cabalgaron por el centro de Santiago... eso y más detalles aquí.

Una meditación sobre el blog.

Así como se ha escrito bastante sobre el escribir (valga la... ), Las 5 propuso hace un tiempo ya preguntas que nos llevan a reflexionar sobre el “bloguear”:

1) ¿En quién piensas cuando escribes un post? ¿Hay alguna persona, cosa o situación que te inspire a escribir?
Para ser sincera, y aunque no tenga contador de visitas, tengo siempre en cuenta que alguien lo leerá, por lo que procuro cuidar ortografía y redacción. ¿Algún target especial? No, aunque dí mi dirección a varios amigos (as), ellos no se asoman mucho por aquí; por otro lado, éste no es un blog temático, y como “no soy una gran artista, tampoco pretendo ser menos”, soy feliz simplemente escribiendo y contando con cierto feedback (a todo esto, gracias a todos quienes alguna vez han dejado su huella por aquí).

2) ¿De qué tema definitivamente NO hablarías en tu blog?
Mmm, no lo había pensado, pero creo que algo que sea demasiado personal o vergonzoso para mí.

3) ¿Qué es lo mejor y qué es lo peor de tener un blog para tí?
Lo mejor es que te leen (el número de lectores no importa, ya lo he dicho), y conoces los mundos de otros bloggers; lo peor... no le veo lo malo, la verdad.

4) Si un día despiertas y descubres que tu blog ha sido borrado de la red ¿cómo reaccionarías?
Ay, me daría mucha lata. Al menos lo respaldo con frecuencia.

5) ¿Hay personas a las que les ocultes la existencia de tu blog? ¿Por qué lo haces?
Inconscientemente, a mi novio nunca le he dado la dirección, aunque sabe que escribo aquí. Creo que, aparte de no ser un muchacho que navegue mucho por la red, considera esto una pérdida de tiempo (al menos, una vez lo insinuó). Eso es contradictorio, porque usualmente me motivaba a escribir.

La Granja de Chile (o La Chacra de Pirque)

Me permito un comentario sobre el reality “La Granja”: en el programa satélite ”Encuentros Cercanos” están Lavín y Alvear de invitados; del primero no me sorprende, pero Alvear... se nota su necesidad de votos, o sea, objetivamente. Pero no era eso lo que quería comentar. Sigo el reality más o menos desde que se fue Javier, el espiritual. Confieso que sólo he visto 2 realities antes, ambos del Canal 13, y el formato, cuando está bien hecho, me atrae bastante pues es una teleserie pero los personajes son de carne y hueso, sus historias pasadas (que los definen en su presente) son reales. Ahora, si bien existe una edición de por medio y la intención de potenciar a unos por sobre otros, existe verdad, pues nadie puede actuar las 24 horas del día... eso creo, al menos.

Aunque cada uno de los participantes merecería ganar para sus familiares y cercanos, uno opina en base a lo que ve, y aún así existe disparidad de criterios: en otros realities se elegían actores y cantantes; como votaba el público, obtuvieron los primeros lugares personas con cierto carisma pero poco talento (Ballero y Longhi); ahora, si el criterio es sobrevivir y saber manejarse en una granja (o chacra), sin duda Alex merece ganar (y ésa es mi opinión): “No es perfecto, pero se acerca a lo que yo...” (je, je). Victoria, la chica uruguaya que acaba de perder, fue bastante trabajadora, lo admito; pero tan histérica y poco digna en su relación con Gonzalo (otro personaje de aquéllos, personalidad bastante extraña, trabajó pero hasta cierto punto, después se abandonó por un tiempo largo para recién ahora volver a hacer más cosas), que por un lado mejor que ya no esté. Gloria no ha trabajado tanto como Victoria, pero tiene un algo especial, un “qué sé yo”. Y el famoso Arturo, guapo, buena persona (hasta por ahí no más, digo yo), carismático, pero tan pero tan flojo, que de puro flojo no merece ni el primer ni el segundo lugar.

A veces me imagino qué haría y cómo reaccionaría yo en lugar como ése, o en uno más extremo, como escalar montañas o estar en una isla... la respuesta: duraría muy poco, pues no soy muy amistosa de buenas a primeras y me haría mala sangre con los que no trabajan; y mi resistencia física es escasa, debo admitirlo.

Se viene La Granja VIP, pero me conformo con lo ya visto; además, no puedo, por razones de estudio, aficionarme a un programa de emisión diaria (si ni teleseries veo, yo que antes siempre veía “la novela de la tarde”).

Y sí, tengo mi lado light; “a mucha honra” ;) .

35 años atrás...

35 años atrás...

Los Beatles, para mí el mejor grupo/banda musical, anunciaron su disolución.

Rencillas internas y desgaste fueron los argumentos esgrimidos, dejando desolados a los fanáticos; Lennon, con flema inglesa, diría algo así como que no era algo tan terrible, después de todo, "ahí tienen los discos".

Lapidario, pero cierto: cuando un grupo (sobre todo alguno que ha marcado pauta, una época, o simplemente que lo ha marcado a uno en lo personal - en mi caso, además de los "Fab Four", Mecano, Soda Stereo y Los Tres-) se separa, nos queda su historia, registrada en sus discos, ni más ni menos. Ahí está la gracia de la música.

A los 11 años descubrí a Los Beatles, al escuchar un especial de varios capítulos en Radio Galaxia, conducido por Mary Rogers. Un antecedente existía: mi padre tocaba sus temas en su juventud, en un grupo que integraba con compañeros de colegio (luego me contaría que en algún momento fue dueño de una colección de vinilos... desaparecidos, lamentablemente); sin embargo, el mérito lo tiene el programa, más que mi padre. Como creo haber contado antes, asistí al concierto de Paul Mc Cartney en Chile... y 6 años después, gracias a Los Beatles, conocí a mi novio.

Por ahora más que trivia-beatle (que hay muchísima), quise explicar mi vinculación sentimental con el grupo. Hay una segunda patita por ahí, que ya les contaré.

Hace 35 años terminó la historia, y ellos entraron a la historia.

Aquí no puedo dejarles un tema, pero me despido entre los acordes de "In my life".

Arriba las manos.

La sensación al ser víctima de un hurto, robo y/o aslato (no me pondré muy técnica en este momento) es la de rabia e impotencia, cuando no te has percatado de ello... cuántas veces me pasó, especialmente en la época de estudiante, que me sustrajeran el monedero o billetera del bolsillo más expuesto de la mochila, hasta que aprendí a guardarlo en lugares más ocultos, aunque tarde el doble en sacarlos cuando los necesito.

Cuando sí te has percatado -tirón de la cartera, bolso, mochila, banano, collar, cadena u otro- se suma a la impotencia y a la rabia, el susto de haber sido objeto de ese atentado, de esa violencia y quedas con una sensación de inseguridad que dependiendo del grado de impacto y tu personalidad, tardará más o menos días en desaparecer, o tal vez se convierta en un auténtico trauma.

Los dos últimos hechos de este calibre que me ha tocado experimentar han sido en calidad de testigo presencial, a un pelo de ser víctima, ambos en una micro:

- Un tipo coloca un cuchillo carnicero en la garganta de un joven que escuchaba personal de lo más tranquilo, en un asiento muy cercano al mío, susurrándole groserías y apremiándolo a entregar el aparato. Un grupo de pasajeros se baja, huyendo del peligro, pero el tipo se limita a robar el personal y baja corriendo.

- Hace dos días, dos niños, digo, no tendrían más de catorce años, la edad de mi hermana y mi primo, en una maniobra de la que no me percaté (enfrascada en la lectura de un libro), intentan robar plata al chofer, quien se da cuenta, agarra a uno de ellos y por querer cerrar la puerta para que no escapen, ocurre justamente lo contrario... con tan buena suerte que justo habían tres carabineros que los detienen en el acto.

Del primer caso me quedó dando vueltas el nivel de violencia del sujeto, y del segundo, la corta edad de los muchachos. Como testigos, ¿qué se puede hacer?; como ciudadanos, ¿clamar por seguridad?; cámaras, condominios cerrados y alarmas no son 100% efectivos, sumando a ello que dichos medios de protección no están al alcance de todos. Prevención, se dice. Sí, bueno...

Paseo.

Regreso de un paseo al Cajón del Maipo: Embalse El Yeso (nunca había llegado tan lejos). Me siento contenta y energizada. Aire puro, brisa agradable, sol tibio, la vista de un par de cóndores, cabras, caballos; mis ojos descansaron largamente en el río y gozaron con el sonido del correr del agua, que trajo paz a mi corazón. Tan lejos, tan cerca, tan simple después de todo tocar un retazo de cielo.

Mil gracias a los amigos que me llevaron para allá. Quedé lista para empezar una movida semana.

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Llueve sobre mojado.

- Se han demorado catorce días en remodelar el baño (están en las "terminaciones").
- Mi mamá también se enfermó.
- La tele del living se murió.
- No me he sentido bien para estudiar.
- Efectivamente tengo cálculos en la vescícula y tendrán que operarme (sería la tercera operación de mi vida).
- Consecuencias de todo lo anterior: aumento inesperado de gasto familiar :/ .
Es el estado actual de las cosas.

Uf.

"El CÓLICO BILIAR O CÓLICO DE LA VESÍCULA se produce fundamentalmente cuando un cálculo biliar o piedra en la vesícula deja este órgano y se desplaza hacia los conductos biliares. Un cálculo biliar puede no tener síntomas o presentar episodios muy dolorosos ( cólicos biliares). En el caso de no disolverse, puede afectar tanto a la misma vesícula como al hígado o al páncreas. Este tipo de ataque se suele producir después de una gran comida, especialmente rica en alimentos ricos en grasas, normalmente por la noche y cuando han pasado unas horas después de la ingestión. Resulta extremadamente dolorosa."

Encontré la descripción y un posible tratamiento con hierbas aquí.

Sábado y domingo he estado así, aunque el sábado en la madrugada fue lo peor, un dolor muy agudo que terminó conmigo en una urgencia (por segunda vez; la primera fue por lo mismo hace más de un año). Y todo por comidas grasas, no obstante que –con la mano en el corazón – esta vez no fue tanto. He hecho desarreglos peores y no había pasado nada.

Bueno, moraleja: hay que estar atentos a las señales que el cuerpo envía (y ahora debo hacerme exámenes descartar la presencia de cálculos, uf).

Cuánto me haces falta...

Cuánto me haces falta...

Ducha, baño, privacidad. 5 días llevamos sin baño, porque es una remodelación, más que un mero arreglo; 2 de esos días se perdieron enteramente, por un más que lamentable descuido del maestro y su equipo de trabajo. Sí, es la ducha lo que me hace falta, el W.C está habilitado... esto reafirma cuánto más uno valora las cosas cuando no las tiene. Y actualmente lo que es parte de nuestra vida cotidiana: el baño, el agua, el gas, la electricidad, no lo valoramos hasta que algo ocurre, y suele quedar la escoba frente al corte o la escasez.

Los romanos tenían su sistema de baños públicos, enormes tinas y saunas comunitarios... ¿se imaginan algo así hoy?
Ah, me desquitaré probando la tina de hidromasaje apenas sea estrenada.

Pasando el mal rato.

Otra vez sufrí una bofetada a mi ego, previo a haber metido la cuchara donde no debí (tropezando por enésima vez con la misma piedra); reaccioné pésimo, volqué toda mi ira, pasando después a la pena... uf, un momento de aquéllos.

Después, afortunadamente, el grato momento pasado en el cumpleaños de una amiga contribuyó a calmarme un poco.

Lo único que sé, es que no me gustaría volver a pasar por eso, quedo tan mal... Hay personas que reaccionan calmada pero irónicamente, otras vacían toda su rabia y luego quedan perfecto; en fin, depende de la personalidad y otros factores. Yo tengo la tendencia a contestar digamos, normal, pero poco a poco me voy alterando y... ¡bum!. Ah, cómo quisiera poseer un poco de sabiduría oriental a la cual echar mano en una discusión. Pero eso -dicen- es algo que se puede aprender.

Mi hermana está muy emocionada porque mañana es su cumpleaños, lástima que, como están arreglando el baño, la casa no está apta para visitas. Plop.

Divagación pura.

Me siento rara. Este blog, en sus últimos días en blogia, ha degenerado en algo que yo no quería; pero heme aquí, escribiendo cual si lo hiciera en mi fiel diario de papel. Estoy inquieta, con una obligación ad portas, no, “ad presentis” (chamullo, nunca tomé latín en la U. Y ahora creo que no habría sido malo), que no estoy cumpliendo a cabalidad, lo que se ha traducido, entre otras cosas, en intensos dolores estomacales.

Navegando, he encontrado algunos tutoriales (sean páginas web o blogs propiamente tales) bastante interesantes para entender este vasto mundo de la computación y que además ayudan a enriquecer el blog; claro que cuando llega el momento de tomarse más tiempo para leerlos o implementar las mejoras, me sobreviene la pereza... forma más elegante de decir “me da lata”, “se me echó la yegua”, o el más usado por los jóvenes de hoy en día “me da paja”.

Y esto último da pie para contar algo de mí: cierta marginación social –nada grave, por cierto- a consecuencia de mi forma de escribir o hablar; nunca he sido tan correcta ni rebuscada al hacerlo, pero es algo que mis cercanos (as) me empezaron a hacer notar más o menos desde los 11 ó 12 años, y que ha sido motivo incluso de reproche y/o burla. A lo más introduje el “cachai” y algunos improperios que no puedo evitar si asusto, me caigo, o me duele algo repentinamente... también me he dado el permiso de proferir esos feos vocablos cuando me enojo, pero en resumen, es un rasgo distintivo que el entorno se encarga de recordarme, precisamente, cuando me expreso de cierta manera: “tú no eres así”, saltan de inmediato mis progenitores ante alguna salida de madre, y me da un poco de rabia, porque siento limitada una posibilidad de ser más... no sé, relajada. Aunque puedo vivir muy bien sin ello; de hecho, igual me choca escuchar hablar o conversar con gente muy grosera (o sea, los garabatos, dentro de un contexto, nada más). Lo mismo me pasa al detectar faltas de ortografía, en cualquier parte, hasta me molesta. No soy periodista, pero tal vez podría ser una buena editora. Recibo ofertas...

Esto fue divagación pura.

Mi familia tiene un ángel.

Tenemos un ángel que nos cuida, definitivamente. Hoy mis padres salieron en el auto, yo estaba durmiendo y mi hermano recostado, por lo que me contaron después. Al salir, dejaron el portón abierto. Qué pasó: los dos hermanitos durmiendo plácidamente durante 2 horas y media, con el portón abierto, lapso durante el cual podría haber entrado a la casa cualquier persona... plop.

Otras pruebas, de data anterior:
- No nos han entrado a robar nunca.
- De los 3 hermanos, sólo uno ha estado con yeso (y una sola vez).
- Nadie de la familia ha sufrido una enfermedad grave.

No soy una chica esotérica, pero creo que alguien nos cuida...

Valor sentimental.

Aprovechando la hora extra que nos da el ajuste de relojes, escribo.

Existen cosas difíciles de eliminar, botar o destruir en forma definitiva. Todo el verano me resistí a hacerlo, pero en eso estoy ahora, ya que al emigrar O., quien custodiaba parte de mis pertenencias, no pude continuar esquivando la obligación de ordenar, clasificar, y desechar. Además, de no hacerlo estaba condenada a desaparecer sepultada por mis libros, apuntes, carpetas, etc. La ropa es tema aparte; pero lo que son cartas, tarjetas y recuerdos (del tipo: boletos de conciertos, recuerdos de matrimonio, pequeños objetos decorativos que me fueron obsequiados en algún momento, chucherías varias) que al contemplarlos asocio instantáneamente a alguna experiencia grata o ingrata... lo siento, seré sentimental, “cachurera”, lo que sea, seguiré conservándolos.

Hay quien guarda el cuaderno en el que trazó sus primeras letras, sus trabajos escolares, juguetes, regalos de amigos (as) o pololos (as), alguna colección (estampillas, boletos de micro, servilletas, monedas, qué sé yo), hasta que no hay más espacio o hasta que poco a poco se van perdiendo entre mudanzas y/o descuidos. Lo más difícil para mí es deshacerme de libros y revistas que precisamente conservo por alguna razón. Aunque digan que no es bueno apegarse a nada, yo lo hago, y qué.

En estos días tengo que ir a la ex –casa de O. a retirar lo que queda; no dudo que sentiré saudade...

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Series.

Series.

Uno de mis tantos distractores es la TV. Seguiré el ejemplo de mi prima, una adicta a varias series, que graba y luego ve cuando tiene algún tiempo.

Fuera de e.r, Smallville, y 6 feet under; tengo el encargo de grabar Lost (un grupo de gente perdida en una isla, una especie de Gilligan actualizado, con toques de drama y suspenso; ha tenido buena crítica) y 24, que ya va en su cuarta temporada. Estas dos últimas empezaron el lunes, pero no las pude ver ni grabar (estaba ayudando a O. con su mudanza), y no tengo idea cuándo repiten los episodios.

En otros tiempos, fui fiel seguidora de Los Magníficos, Mc Gyver (y aún le digo así a la calle del centro de Stgo, Mc-Iver), Hunter, Luz de Luna, Los Años Maravillosos, y más recientemente, de Dawson's Creek, y por supuesto, X-Files.

Por ahora, mi mano derecha dejará de amoldarse al control remoto.

Se me cayó el sistema. Reiniciando.

Se me cayó el sistema, literal y figuradamente hablando.

Fue la vez número mil en que el computador de la casa entró en coma. Varios días sin PC, pocas ganas, o más bien, pocas ansias de conectarme debido cierto ánimo melancólico, temor por lo que viene (examen de grado) y a un compás de espera que finalmente terminó: noticia repentina y viaje relámpago.

Mi novio se va al sur. Yo me quedo. Estoy triste, aunque sé que es una oportunidad que no puede dejar pasar. Por mi parte, todas mis energías debo enfocarlas en el estudio, en especial ahora que me están dando todo el apoyo y las facilidades para ello.

El viaje al que aludía fue precisamente acompañando a mi novio para buscar un arriendo. El lugar es pueblo, pueeeeeblo... o sea, igual más grande que Romeral, donde vive mi abuela materna. Tiene la Municipalidad ahí mismo, consultorio y biblioteca pública (con internet, de modo que tal vez nuestra comunicación pueda ser más fluida de lo que creí en un principio). Un punto en la Novena Región donde el tiempo transcurre lento, hay casas de adobe y tejas al lado de casas nuevas u otras (no cacho mucho de arquitectura, me disculparán) cuya fachada va en línea con la calle, tienen largos pasillos y patios de luz; la gente anda más en bicicleta que en auto, y abundan las tiendas de “provisiones” (almacenes), y “novedades” (que nunca supe lo que eran).

Off topic, que le llaman: Hace más de dos semanas tengo problemas con los blogs que tienen Haloscan, ¡no puedo dejar comentarios!. Vaya la explicación y el saludo para algunos de mis “visitados frecuentes”: Roberto, Petra, Elisa, Sydb y varios otros.

A empezar con fuerza marzo. Vamos allá todos.

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